La oficina de Daryl Morey nunca descansa. Cuando parecía que la plantilla de los Philadelphia 76ers ya estaba definida para la temporada 2026‑27, llegaron dos fichajes que han cambiado por completo el perfil del equipo. Patty Mills y Patrick Beverley, dos veteranos con una hambre competitiva descomunal, han aterrizado en la Ciudad del Amor Fraterno para apuntalar una segunda unidad que promete ser de las más temibles de la NBA. Con un currículum que suma cuatro apariciones en el All‑Star Game (de los nuevos refuerzos, sumados a los ya presentes en el vestuario) y tres inclusiones en equipos defensivos de la liga, los Sixers han pasado de tener un banquillo prometedor a poseer una trinchera de experiencia, intensidad y tiro exterior. Y para los aficionados que quieren celebrar esta nueva era, nada mejor que hacerlo vistiendo la camiseta philadelphia 76ers, el símbolo de un equipo que no le teme a ningún desafío.

Mills: el francotirador que nunca envejece
Patty Mills, a sus 38 años, sigue siendo uno de los tiradores más letales de la liga. Su porcentaje de acierto en triples durante los últimos tres cursos no ha bajado del 39%, y su capacidad para moverse sin balón y ejecutar en catch‑and‑shoot es un activo que cualquier entrenador desea. Pero Mills no es solo un especialista exterior; es un líder nato, un campeón olímpico y un jugador que ha vivido las noches más calientes de los playoffs. En los Sixers, su rol será el de sexto hombre ofensivo, entrando desde el banquillo para dar descanso a Tyrese Maxey y mantener el ritmo anotador cuando el base titular se siente. Su química con Joel Embiid, a quien ya conoce de sus enfrentamientos en el Este, promete generar espacios infinitos: Mills recibirá pases del centro para lanzar triples abiertos, y su inteligencia para leer las defensas permitirá que la ofensiva no se resienta en los minutos de rotación.
Además, Mills aporta un intangible: la serenidad. En los momentos de presión, su sangre fría es contagiosa, y sus compañeros más jóvenes, como Jaden Springer o Paul Reed, tendrán en él un espejo en el que mirarse. Su contrato, por un año con opción de equipo, es una ganga para lo que ofrece.
Beverley: el perro de presa que cambia la energía
Si Mills es el cerebro tranquilo, Patrick Beverley es el corazón incendiario. Con 37 años, el «Pat Bev» sigue siendo el defensor más molesto de la NBA, capaz de sacar de quicio a cualquier estrella rival. Sus tres inclusiones en el Mejor Quinteto Defensivo (dos en el primer equipo y una en el segundo) no son casualidad: su intensidad en el balón, su lucha en los bloqueos y su capacidad para anticipar pases lo convierten en un especialista en morder líneas de pase. En Philadelphia, Beverley asumirá el rol de defensor primario de los escoltas rivales, permitiendo que Maxey y James Harden (si permanece, aunque ya se sabe su estancia en Clippers) no desgasten energía en tareas defensivas.
Pero Beverley no es solo defensa. En los últimos años ha mejorado notablemente su tiro exterior, con un 36% en triples en la última campaña, y su habilidad para jugar como base secundario en ataques de pick‑and‑roll da versatilidad a la segunda unidad. Su energía contagiosa se notará en cada posesión: sus charlas, sus gestos y su intensidad elevarán el nivel de todos los que estén a su lado. En los playoffs, donde cada balón es una guerra, tener a Beverley en el banquillo es como tener un as bajo la manga.
El cómputo de estrellas y defensas: un banquillo con pedigree
Cuando hablamos de «cuatro veces All‑Star» y «tres veces en el Mejor Quinteto Defensivo» no nos referimos solo a Mills y Beverley. Esa cifra engloba el bagaje total de los nuevos fichajes sumado a los jugadores de rotación que ya estaban en el equipo. Por ejemplo, el propio Embiid ha sido All‑Star en múltiples ocasiones, y aunque él es titular, su presencia eleva el caché de toda la plantilla. Pero el dato clave es que la segunda unidad ahora cuenta con jugadores que han vestido el jersey del All‑Star (como Mills, que fue convocado en 2022) y que han sido reconocidos por su defensa (Beverley, tres veces). Esto significa que el entrenador Nick Nurse puede mezclar y combinar alineaciones sin perder calidad ni experiencia.
Además, la profundidad del equipo se extiende a otras posiciones: De’Anthony Melton, Danuel House Jr. y Montrezl Harrell (si se renueva) completan un banquillo que ahora tiene anotación, defensa, rebote y liderazgo. La comparación con otros contendientes del Este, como los Celtics o los Bucks, muestra que Philadelphia tiene uno de los cinco mejores bancos de la conferencia, y eso es vital para aguantar el ritmo de una temporada regular de 82 partidos y, sobre todo, para las eliminatorias.
Impacto táctico: cómo encajan Mills y Beverley en el sistema de Nurse
Nick Nurse, conocido por su creatividad en Toronto, ha diseñado un sistema que prioriza el espacio, el movimiento de balón y la defensa agresiva. Con Mills, puede usar formaciones de cinco abiertos, colocando al australiano como escolta escolta junto a Maxey, y rodeando a Embiid con cuatro tiradores. En esos momentos, la amenaza exterior de Mills estira las defensas rivales, abriendo el poste bajo para que el pivote camerunés domine. Con Beverley, en cambio, puede optar por una defensa de presión en toda la pista, forzando pérdidas y corriendo al contraataque. Ambos jugadores son perfectos para el estilo de «juego rápido y tiros de calidad» que predica Nurse.
Otro aspecto clave es la gestión de minutos. El año pasado, Maxey promedió más de 36 minutos por partido, un desgaste innecesario. Con Mills y Beverley, esos minutos pueden reducirse a 32 o 33, manteniendo al joven base fresco para los momentos decisivos. Lo mismo ocurre con Harden (si bien su salida ya es un hecho, el equipo se apoya en Maxey y en el recién llegado Mills para la dirección). La rotación queda así: Maxey, Mills, Beverley, Melton, y los aleros como Tobias Harris y P.J. Tucker (si continúa) se reparten los minutos exteriores, mientras que Embiid y Reed dominan la pintura.
El factor experiencia: lecciones para los jóvenes
Uno de los mayores activos de estos fichajes es la experiencia en playoffs. Mills ha disputado más de 100 partidos de postemporada, incluyendo un campeonato con los Spurs en 2014 y finales con los Nets. Beverley ha llegado a finales de conferencia con los Clippers y ha sido protagonista en series durísimas. Esa sabiduría es oro puro para un equipo que busca dar el salto definitivo. Los jóvenes de la plantilla, como Springer o el rookie Terquavion Smith, aprenderán qué significa competir cada posesión, cómo gestionar la presión y qué se necesita para ganar un anillo.
Además, la química en el vestuario es fundamental. Mills y Beverley son conocidos por ser excelentes compañeros, generosos en los entrenamientos y siempre dispuestos a aconsejar. Su llegada no solo mejora el rendimiento en pista, sino que eleva el nivel de exigencia diaria.
Conclusión: un banquillo de campeonato
La apuesta de los 76ers por Mills y Beverley es una declaración de intenciones: no quieren ser solo un equipo de temporada regular, quieren competir por el título. Con una primera unidad liderada por Embiid, Maxey y Harris, y una segunda unidad que ahora cuenta con dos veteranos de lujo, Filadelfia tiene todas las herramientas para plantar cara a cualquiera. La profundidad, la experiencia y el equilibrio entre ataque y defensa son los pilares de este nuevo proyecto. Y para los seguidores que quieran vivir esta ilusión desde la grada o desde su sofá, no hay mejor forma que vestir los colores de su equipo. En nuestra tienda online, micamisetanba, ofrecemos réplicas de alta calidad con tejidos transpirables y acabados cuidados, ideales para sentir la pasión del baloncesto en cada partido. Allí encontrarás una amplia selección de camisetas nba para que puedas lucir la camiseta de tus ídolos y acompañar a los Sixers en su camino hacia la gloria. El banquillo ya está listo. Solo falta que el balón eche a rodar.